

el compartirlo con mis amigos y una buena charla es algo que difícilmente cambio por otra cosa.
El café eleva el estado de ánimo, mejora la concentración y puede fomentar incluso el buen funcionamiento del sistema inmunológico, con lo que aumenta la capacidad no sólo de hacer frente a la vida, sino de disfrutarla. Cabe también ver el café como uno de esos productos naturales que fomenta el bienestar y la impresión de estar gozando de una buena calidad de vida, sin los efectos perjudiciales en la conducta, la pérdida de autocontrol y la intoxicación que acompañan a menudo al uso de otras sustancias que inducen la sociabilidad, como el alcohol.
Es fácil, pues, comprender la rapidez con que se generalizaron los establecimientos de tomar café en Europa y en todo el mundo cuando llegó el grano de café a Venecia en 1625. El café no sólo aumenta la impresión de placer y de goce de la vida, sino que también predispone y alienta el deseo de satisfacer esa actividad tan humana que es la interacción social, la comunicación de experiencias y el sencillo pero perdurable placer de estar en compañía de otras personas y conversar con ellas.
Es fácil, pues, comprender la rapidez con que se generalizaron los establecimientos de tomar café en Europa y en todo el mundo cuando llegó el grano de café a Venecia en 1625. El café no sólo aumenta la impresión de placer y de goce de la vida, sino que también predispone y alienta el deseo de satisfacer esa actividad tan humana que es la interacción social, la comunicación de experiencias y el sencillo pero perdurable placer de estar en compañía de otras personas y conversar con ellas.

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