viernes, 22 de febrero de 2008

Atardecer


Dedos de sol atraviesan la floresta,
y con su toque mágico,cual Midas milagroso,
la llena de tonalidades verdes, doradas y amarillas.
Por el contorsionado camino regresa la vacada,
dejando tras de sí una estela de oro...
Agoniza la tarde entre el silencio de la campiña,
vuelvo mis pasos,cargo el sol sobre mis espaldas,
y sigo mi sombra,de regreso a casa...
con la magia en mis pupilas.

(Néstor Martínez)


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